Ir al contenido principal

Escrito sobre psicología positiva

Psicología positiva
Foto del sitio Toma Salud
Felicidad, neuroplasticidad, “flow” (fluir) y conectividad, son sólo algunos de las palabras que nos sirven para familiarizarnos con este gran tema.

No soy psicólogo, pero tengo parientes, amigos, compañeros de labores que lo son y, en el mismo sentido, un entorno que me ha permitido comprender mejor temas vinculantes con esa profesión, por la que siento especial afecto. Por tal motivo, decidí compartir con la gente algo parecido a un artículo, ensayo, recopilación o como quieran llamarlo, acerca de una tema que me interesa y debiese ser de interés (valga la redundancia) para cualquier persona. 

Aquel tema es la “psicología positiva”, que en mi lugar de trabajo, una entidad pública chilena, ha sido objeto de charlas dirigidas al personal de la organización, gracias al impulso que le ha brindado en los últimos años el área de Recursos Humanos.

En un lapso de cinco años, en la misma entidad laboral he desarrollado artículos referidos al tema y donde se ponen de relieve aspectos como el esfuerzo personal y el apoyo de fortalezas para el logro de la felicidad, el ejercitar las fortalezas y, por cierto, actuar para lograr los objetivos deseados. La psicología positiva, en síntesis, puede definirse como la ciencia de la felicidad y el bienestar

No obstante, Claudio Carrasco, psicólogo y diplomado en Psicología Positiva, sostiene que existe un paradigma (entendido éste como un conjunto de verdades parciales socialmente aceptadas) en retirada que tiende a lo racional, dejando de lado lo emocional. “Creo que debería considerarse la educación emocional en las escuelas”, sostiene al respecto el profesional.

Las emociones y las acciones: la clave
En la psicología positiva, ciencia fomentada por el estadounidense Martin Seligman, las emociones son clave, dado que constituyen el paso para que la propia persona reflexione acerca de su situación, se disponga a originar un cambio que le permita dejar atrás situaciones negativas y, por consiguiente, haga relucir sus mejores atributos. Agradecer, aceptar, pensar en lo que queremos y nos gusta, evitar la comparación social y, fundamentalmente, hacer aquello que nos gusta, contribuyen en ese virtuoso camino. Dicho de otro modo, construir una vida con sentido.

Allí es protagonista un concepto altamente relevante: la neuroplasticidad. Se entiende por ésta como la capacidad de las personas, gracias al cerebro, para ir motivándose con nuevas experiencias e ir aprendiendo de ellas en el curso de su existencia. Ahí, incluso, se derriba un mito: el que indica que quien nace y es de una manera, va a morir así.

La psicología positiva, a su vez, se diferencia del “pensamiento positivo” en el sentido de que no basta con tener la convicción o la fe de que las cosas sucederán conforme a cómo la persona las desea, sino que, además, el individuo debe realizar las acciones para lograr el objetivo deseado. Por cierto siempre será preferible mirar las cosas de acuerdo al vaso con agua hasta la mitad: la mitad que cuenta con el vital elemento en lugar de la mitad vacía (alegoría válida).

En una mirada, quizás más lúdica o con sentido de esparcimiento, es esencial salir de la rutina y hacer lo que nos gusta, factores que nos protegen ante el estrés. Según la psicóloga Mabel Ramos, evitar la sobrecarga laboral, saber decir que no cuando no se está disponible, practicar nuestras predilecciones (deporte o manualidades, por ejemplo), reinventarse, romper rutinas o aplicar cambios que contribuyan al día a día (decidir tomar otra ruta caminando o en auto, por ejemplo), hacer gimnasias de pausas, hacer breves ejercicios de respiración (acción asociada al yoga), actuar con generosidad ante el resto de las personas, usar ropas de colores que nos encantan, cantar a viva voz el tema musical que nos gusta, son algunas de las acciones de liberan serotonina (sustancia asociada al bienestar) y que constituyen factores protectores antes riesgos de la salud como el estrés.

Según Claudio, hay una acción elemental: “fluir” (flow), aportada por el croata Mihály Csíkszentmihályi: estar tan concentrados como entusiastas haciendo lo que nos gusta, sin advertir el tiempo que pasa. En términos simples: disfrutar lo que hacemos al máximo, el goce total. Ejemplos al respecto: Mozart o Beethoven, en música; Pelé, Maradona o Messi, en fútbol.  ¿Es factible lograrlo? Sí, con trabajo. ¿Y cuál es la consecuencia lógica? Su contribución al clima laboral, a la productividad y a la vida en general.

Evitar la improvisación y conectarse
Jorge Griffa, (citado por Alex Marvel, autodenominado “coach de vida”, en su libro “Marcelo Bielsa: el secreto de un loco”), mentor del célebre entrenador argentino Marcelo Bielsa, sostuvo en relación a éste que “le inculqué la idea del esfuerzo extra para llegar al objetivo, de lo contrario se cae en la improvisación. Esas cosas me parece que lo marcaron”, agregó.

En lo que concierne a la misma psicología positiva pero asociada a las jefaturas, el académico Ignacio Fernández subraya el concepto de “conectividad”: se trata de vincularme voluntaria y emocionalmente con los otros, dándole un abierto espacio al diálogo; ser propositivos cuando se sabe hacer e indagadores para saber hacer; y construir la felicidad a partir de nuestro yo interno. A ello agrega Fernández la influencia de la energía personal, en el sentido de que como personas somos emisores de energía. Cuando ésta es mutua y positiva, el aporte es indudable.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

King Crimson: ¿que hay detrás de la cara del enigmático “Hombre Esquizoide”?

 "In The Court of the Crimson King" http://tralfaz-archives.com EL ROBUSTO SEÑOR ROCK Una persona claramente enajenada y desesperada revela su expresión. Se trata de la portada de “In the Court of The Crimson King”, el primer álbum del grupo británico. La pintura fue motivo de una nueva e interesante conversación con mi amigo Robin Palomar en su disquería. Es, para variar, un sábado tipín mediodía. Mi esposa y mi hija se toman un helado por ahí y yo converso animadamente con mi amigo Robin Palomar, en su pequeña disquería del caracol anexo a la estación del metro, sobre mi reciente compra: “Alturas de Macchu Picchu” de Los Jaivas.

Uso de zapato de taco flexible y no más de cinco centímetros altura: claves para bienestar del pie

MOPENSES Comité Paritario y Prevención de Riesgos  de nivel central de la Subsecretaría coordinaron charla de ACHS al respecto.  Sin necesariamente ir a los detalles minuciosos, las estadísticas en torno a los accidentes de trayecto arrojan una mayor propensión de ocurrencia en las mujeres, específicamente atribuible al uso de zapatos de taco alto y el esfuerzo de las extremidades inferiores. Es el detonante de consecuencias físicas que pueden dificultar no sólo el desplazamiento, sino que la movilidad: esguince de tobillos. policontusiones y contusión de rodillas son, en ese orden, las más frecuentes.

"¡Huy, qué miedo!": la brujita Pancheta y un mensaje contra la discriminación a través de la literatura infantil

Portada cuento (imagen de sitio Casa del Libro ) LITERATURA A raíz de una sencilla tarea preescolar que le solicitaron a mi hija más pequeña, de casi 5 añitos, le leí este lunes antes de dormir "¡Huy, qué miedo", del escritor uruguayo Ricardo Alcántara, de generosa y laureada obra.  Varias ediciones ha enterado el cuento de 1991, de la colección Tucán de la editorial Edebé de Barcelona (cuyos derechos en Chile los adquirió Don Bosco), sobre una brujita, Pancheta, quien no tiene hermanos y cuyos padres recién deciden llevarla al colegio después de cumplir seis años, razón por la cual la pequeña puede conocer allí a niños y niñas de la misma edad y jugar al fin con alguien. A raíz de un tema que en la organización laboral a la que pertenezco le ha otorgado un especial énfasis: la inclusión, decidí escribir la presente y pequeña referencia sobre el cuento infantil. El concepto de inclusión tiene un matiz diametralmente diferente al de discriminación, pero ambos f...