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Jorge Álvarez: amores tuercas

MOPENSES
Desde niño, el actual funcionario del MOP comenzó a desarrollar el hobby de arreglar vehículos y dejarlos "tiqui taca".

Desde muy pequeño Jorge Álvarez González comenzó a desarrollar su afición por los automóviles antiguos. Nunca se trató de una predilección con el objetivo de usarlos, sino que de transformarse en un genuino coleccionista de vehículos de marca y en el mejor estado posible. De niño, en una vida y rutina muy propia del campo, él observaba a su padre arreglar o hacer elegantes carruajes para caballos al más puro estilo de los que habían en los años 30 del siglo XX y que hoy tiene como fieles representantes a las victorias de Viña del Mar. 


Esta forma de trabajar del papá también se extendía a los vehículos motorizados, como una camioneta Chevrolet de 1977. Aquélla, abandonada y casi desahuciada, fue arreglada por él para cargar alimentos, labor habitual de la familia en el sector donde viven: El Noviciado, Pudahuel. 

Jorge replicó esta misma labor reparadora aunque con un par de diferencias: arreglarlos y contar con algún modelo en impecable estado solamente por gusto. El hobby ha sido de toda la vida, pero agarró mucha mayor fuerza hace unos 8 años cuando él tenía 17 de edad. “Por entonces, con unos amigos nos propusimos el gran esfuerzo de arreglar una camioneta Ford del año 1954. Recorrimos distintos lugares, incluyendo sitios con desperdicios, y logramos nuestro objetivo”, detalla Álvarez.

De este modo, Jorge, quien es contador auditor del Departamento de Control de Bienes de la Subsecretaría nivel central del Ministerio de Obras Públicas, no sólo concentraba este hobby en el aspecto formal del auto, sino que también en el ámbito funcional. 

Motores más rudimentarios pero más firmes

“No soy un experto en motores, pero con el curso de los años aprendí cómo arreglar un vehículo antiguo como para dejarlo en buen funcionamiento. Me di cuenta, además, que los automóviles antiguos tienen un motor más rudimentario, aunque son más firmes”, enfatizó Álvarez, quien además cuenta en su bitácora de refacción y remozamiento automotriz un Ford Phaeton del año 1930, propiedad de un amigo. 

El vehículo, provisto de ruedas de madera con bronce y repuestos de difícil ubicación, también estaba antes del arreglo en mal estado: tenía restos fósiles aparentemente de pájaros y de conejos en el motor. Evidentemente, como ocurría con los vehículos de antaño, algunos animales pequeños descansaban al interior con el automóvil detenido y, por cierto, perecían una vez en funcionamiento el coche. 

“Hoy tengo un Chevy Nova de mediados de 1970. Lo descubrí en un galpón. Estaba abandonado. Pero me gustó y, como no estaba en tan mal estado como para desecharlo, decidí rescatarlo y arreglarlo”, cuenta Jorge respecto de la adquisición que lo tiene más orgulloso. Se trata de un vehículo verde, hoy en impecable estado, con palanca de cambios a la altura del volante (y casi como parte de él), con asientos compactos (no separados), evidentemente más ancho y largo que los automóviles que dominan en estos tiempos en las urbes del mundo. 

El modelo Chevy Nova (que aparece en la foto junto al protagonista de esta entrevista) recuerda a cualquier serie o película policial de los años 70, con Clint Eastwood, Robert Blake o Michael Douglas como cabeza de reparto. Jorge comentó que los repuestos son difíciles de conseguir, pero con algo de esfuerzo y pasión por el tema, es factible lograrlo.

Ha participado en eventos y convenciones de automóviles antiguos, donde ha obtenido importantes distinciones. “Son reconocimientos: no involucran dinero, pero uno se siente muy motivado de ser partícipe de actividades tan entretenidas como ésta”, enfatizó el coleccionista. 

Su proyecto venidero está puesto en una camioneta Chevrolet del año 1954, propiedad de un vecino para el cual el vehículo tiene un gran valor sentimental. No obstante, pese al mal estado del vehículo, Jorge se ofreció a arreglarlo y confía en dejarlo impecable…Como ocurre con el “Mago Enmascarado” es muy probable que lo logre de nuevo.


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